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viernes, 19 de junio de 2009

LECTURA DE LA QUINCENA: CLAVOS ROJOS

La mayoría de la gente que conoce a Conan tiene una visión bastante errónea del personaje, los más jóvenes a causa de las series de animación Conan the Adventurer (1992-1993) y su sucesora Conan and the Young Warriors (1994) y de la serie con actores de carne y hueso Conan: The Adventurer (1997-1998); los más talluditos recuerdan al personaje interpretado por Arnold Schwarzenegger en Conan the Barbarian (1982) y Conan the Destroyer (1984).


Conan es acompañado por un grupo de niños con los que el espectador infantil debería haberse identificado. El resultado fue una historia ñoña y carente de fuerza, donde Conan perdía todos los elementos que lo habían hecho atractivo al público.

En el mejor de los casos podríamos decir que todas estas adaptaciones resultaron ser pobres y pálidas caricaturas del personaje que creara Robert E. Howard (1906-1936) a comienzo de los años 30. El Schwarzenegger se queda en la proeza física y en la violencia, mientras que las series de animación se centran en la aventura descafeinada donde las espadas se usan para desarmar y Conan nunca mata ni es herido. De la serie de imagen real mejor no hablar, puesto que fue un intento de repetir el éxito de Hércules y Xena.



El cine no fue capaz de reflejar el universo mágico y fantástico de Conan, enseñando en su lugar un escenario que mezclaba lo medieval con lo puramente prehistórico.


¿Cómo era, entonces, el personaje que crease Howard? Un bárbaro de gran fuerza, efectivamente, que se dejaba llevar por sus pasiones a la primera de cambio… pero también era un personaje astuto que saboreaba la vida, pues bien sabía que vivía en un mundo de continua violencia. Sus batallas, crueles y sangrientas, no le convertían en un carnicero, sino en un héroe que poseía su propio código moral.

A comienzos de los años 70, cuando Marvel Comics comenzaba a expandir horizontes y los superhéroes aún no dominaban todo el panorama tebeístico, el guionista y editor Roy Thomas llegó con una idea: adaptar Conan a las viñetas. Acompañado de un dibujante cuyo estilo bebía en exceso del maestro Jack Kirby, un jovenzuelo inglés llamado Barry Windsor-Smith, las primeras aventuras de Conan no despertaron entusiasmo entre los lectores. Sin embargo, sus historias supieron mezclar esa sensación de magia y fantasía, acción realista y trepidante, mundo extraño y a la par conocido que Howard logró transmitir en sus relatos: varios premios motivaron a los autores y a la editorial a no cerrar la serie. Fue una buena decisión: los guiones de Thomas llegaron a cotas nunca antes vistas en un comic book de fantasía, el dibujo de Windsor-Smith no paró de evolucionar llegando a una cotas de preciosismo pocas veces igualadas.


El dibujo de Windsor-Smith posee una fuerza y una belleza apabullantes, que el lector sólo puede alcanzar a disfrutar plenamente cuando se reproduce en blanco y negro y a un tamaño superior al del comic book.

Conan: Clavos Rojos es la mejor obra conjunta de Thomas y Windsor-Smith. Adaptación del relato del mismo nombre de Howard, los elementos de fantasía, erotismo, acción y misterio convierten la obra en uno de los grandes clásicos del cómics de fantasía. La persecución de Valeria por el desierto muestra a un Conan salvaje, prácticamente un violador, pero también se nos desvela como un personaje astuto y fiero capaz de planear su mortífero ataque contra el letal “dragón”. Los elementos de fantasía y misterio quedan reflejados en esa ciudadela que existe en mitad de ninguna parte, cuya brutalidad hiela la sangre del propio bárbaro, pero cuyas escenas lésbicas insinuadas buscaban atraer la atención del joven lector.


El artista de esta portada de Weird Tales, revista pulp donde apareció por primera vez "Clavos Rojos", jugó magistralmente con las imágenes de desnudos y exotismo, mostrando a un mismo tiempo una escena erótica con reminiscencias lésbicas a la par que el terrible momento del sacrificio ritual. A nadie extraña descubrir que WT era una revista dirigida a jóvenes lectores.

Hay mejores historias de Conan (muchas de ellas de la mano del propio Thomas), pero pocas han captado tan bien y en tan limitado número de páginas la esencia de la era Hybórea y de la prosa de Howard. El dibujo trepidante, recientemente estropeado por un nuevo coloreado que tapa más que ensalza el arte de Windsor-Smith, muestra a un mismo tiempo el potencial artístico del cómic y su capacidad narrativa. Un clásico que debería ser conocido por todo amante del cómic.




3 comentarios:

  1. Yo habia leido la parte de los relatos de Conan en mi juventud, y si me acuerdo perfectamente de este. Para mi fue el culmen de la primera etapa de los relatos, donde retoma muchos de los elementos utilizados en otros relatos. ¿cuántas veces termina Conan en un ciudad fantasma donde los ciudadanos civilizados degeneran casi en la barbarie? ¿cuantas veces queda atrapado en una torre, otero, etc rodeado por un monstruo? Apesar de todo, tenia un buen recuerdo de este relato.
    Con respecto al comic, no sabia que había un despues de la pareja Roy-Barry despues de la serie regular. Yo tambien opino que la pareja fue mejorando durante esa etapa y para mi fue un descubrimiento esta temática fantástica gracias al trabajo de esos dos sujetos. Comparaciones con posteriores autores me han llevado a considerarlos mejor todavia. De todas formas, para mi Barry siempre ha fallado en los primeros planos. Las caras me parecen distorsionadas, incluso en muchos casos estrabicas y pierde mucha fuerza. Todo lo contrario ocurre en os medios planos, sobre todo en las partes de acción. Las perspectivas, la plasticidad, los animales son excelentes.
    Aunque no conocía este comic, me ha defraudado ligeramente. No sé si era porque me acordaba de la historia, pero el guión me ha parecido correcto, una buena adaptación pero no una obra maestra

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  2. El éxito de este cómic fue llevar al máximo (para su época, claro) la "Sword & Wizardry" en las viñetas.

    Sin embargo, la mejor adaptación de Conan al cómic no sería una historia suelta, sino la hermosa saga de Belit, constituida por nada menos que 42 cómics, y que Roy Thomas y John Buscema (con alguna ayudita de Gil Kane) desarrollaron entre 1976 y 1979.

    "Clavos Rojos" sería, desde mi perspectiva, un ejemplo de qué se puede contar en un cómic de fantasía, y la "Saga de Belit" una obra maestra que lleva a sus últimas consecuencias la obra anterior (mundo primitivo pero con islas de civilización, magia, misterios arcanos, compañera femenina con fuerte personalidad y un héroe astuto y valeroso).

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